Sobre aquel cine lésbico enclosetado

No es un secreto que la comunidad LGBT en el mundo ha vivido tiempos de profunda discriminación, ostracismo y rechazo. Y esas actitudes de la sociedad en general se vieron reflejadas en la producción

Tomates verdes fritos (USA, 1991)

cinematográfica de Hollywood, no sólo a través de la censura o mostrando a los homosexuales como seres oscuros, sino lo que puede llegar a ser peor, mediante historias claramente gays, pero sin decir que lo son. La invisibilidad.

Fue a entre los 80 y principios de los 90, en que aparecieron algunas películas que rozaban el tema del lesbianismo, sin tocarlo abiertamente. En El Color Púrpura de Spielberg o en Tomates Verdes Fritos de Avnet, los personajes lésbicos no se muestran como tales, están, en la jerga actual “enclosetados”.  O negarías que el personaje de Mary Stuart Materson “Idgie” está secretamente enamorada de Ruth? o que la relación que Celie (interpretada por una jovencita Whoopi Goldberg) y Shug va mucho más allá de una amistad entre dos mujeres?

Otra película que vale la pena mencionar es El Silencio de los Corderos. Clarice Starling, la agente interpretada por Jodie Foster, en la película de Demme aparece como un personaje casi asexual, a diferencia de lo que hay en el libro de Thomas Harris. Aún así en la película vive con una mujer, sin que se mencione por qué.  Y como si fuera poco, el papel fue interpretado por una lesbiana. En la película que siguió a El Silencio de los Corderos, Hannibal, es Julianne Moore quien da vida a Clarice. Si, la misma actriz que interpretó a una lesbiana en The kids are alright, y que siempre está perseguida por rumores acerca de su sexualidad.

Thelma and Louise (USA, 1991)

Thelma and Louise de Ridley Scott, nos muestra una historia de fugas, complicidades y una profunda amistad entre dos mujeres. Una amistad que queda sellada, antes del final de ambas, con un beso en la boca entre Susan Sarandon y Geena Davis. Las relaciones de estos personajes con sus respectivas parejas se ven tristes, diluidas y sin gracia, contrariamente a lo que les sucede a ambas cuando están juntas.

Marketing? Miedo a la censura previa? Quedar bien con Dios y con el diablo? No lo sabemos. Lo que si vemos hoy, después de veinte años de otro tipo de cine, es que si bien son bellos filmes, como diría una amiga del sur, no son “ni chicha ni limoná”.

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2 comentarios el “Sobre aquel cine lésbico enclosetado

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